«El desorden de un sistema es siempre el mismo: se excluye a unos que forman parte»…

Isabel Blanco - Terapia Sistémica

¿Cuál es el secreto de la felicidad? ¿dónde se cumple la felicidad? Toda felicidad está en el instante. ¿Qué se opone a la felicidad? La desviación del instante. Bien porque se mira atrás, bien adelante. Entonces se olvida el instante (Bert Hellinger).

Todos formamos parte de un sistema familiar y cada uno de los que lo formamos ocupamos un lugar.

Los miembros de un sistema se relacionan entre si e interactúan y cada uno está al servicio del mismo. Así todo lo que ocurre en el sistema afecta al conjunto.

La principal función del sistema es la supervivencia, y lo hará autorregulándose entre el orden y el desorden para irse reequilibrando, con esta adaptación el sistema se mantiene vivo y puede ir evolucionando. El objetivo se puede alcanzar por diferentes caminos.

El desorden (aunque necesario para el equilibrio) suele generar síntomas en algunos miembros que forman parte del mismo. Dificultades para vivir de manera fluida, problemas para aprender, adicciones etc., dificultades que llegan a crear conflictos.

El trabajo terapéutico es acompañar a que las personas puedan ir restaurando el equilibrio para que el desorden no llegue a extremos que puedan traer mayores dificultades, y puedan encontrar el nudo que les está obstaculizando vivir de manera fluida e impidiendo un pleno desarrollo. Cuando la persona consigue mirar aquello qué no había sido reconocido, y logra incluirlo puede irse liberando.

En base a la idea de Bert Hellinger de que “El amor no es suficiente”, sino que debe contenerse dentro de un orden (los órdenes del Amor), el trabajo terapéutico va dirigido a ir restableciendo estas leyes.

«En el trabajo con niños difíciles, por lo tanto, no se mira al niño, sino adonde el niño mira», B. Hellinger.