Podrás conseguir que alguien te enseñe cosas mecánicas, científicas o matemáticas, como el álgebra, el inglés, el montar bicicleta o el manejar un ordenador. Pero en las cosas que verdaderamente importan – la vida, el amor, la realidad, Dios… -nadie puede enseñarte nada.   A lo más, podrán darte fórmulas. Lo malo de las fórmulas, sin embargo, es que la ...