La mente con una actitud específicamente interior y una concentración de pensamiento intensa se denomina voluntad. La voluntad empieza dentro, y cuando emana hacia fuera se llama Energía.

[…] la voluntad es como el señor de una casa, mientras que la energía es como un sirviente. La voluntad es interna, y utiliza la energía.

Si la energía sale precipitadamente, tropezaremos. Hay que conseguir que la voluntad controle a la energía para que no se precipite.

En el contexto de las artes marciales, bajar el centro de gravedad podría denominarse voluntad. Enfrentarse para matar o ser matado podría llamarse energía. Baja tu centro de gravedad con seguridad, y no permitas que tu energía se arrebate y se torne agresiva.

Es esencial que controles la energía mediante la voluntad, calmándola, de manera que la voluntad no se vea arrastrada por la energía.

El maestro del valle del demonio, un clásico chino de estrategia, dice: «El desarrollo de la voluntad es para cuando la energía de la mente no alcance el objeto pretendido. Cuando tienes algún deseo, tu voluntad mora en él y lo pretende. La voluntad es un funcionario al servicio del deseo. Cuando tiene muchos deseos entonces la mente esta dispersa; cuando la mente esta dispersa, la voluntad se deteriora. Cuando la voluntad se deteriora, entonces el pensamiento no logra su objeto».

Desde este punto de vista, la austeridad y disciplina de la vida del guerrero es un medio de concentración a fin de cultivar la voluntad. No sólo tiene por objeto el dominio de uno mismo, sino también la esquivez estratégica y el control de la emanación energética.

El mismo clásico dice: «Cuando cambian las condiciones psicológicas internas, aparecen manifestaciones físicas externas. Por ello siempre resulta necesario discernir lo que permanece oculto a través de lo visible».

Fuente: Extraído del libro «El Alma del Samurái», traducción a cargo de Thomas Cleary.