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Preguntas Frecuentes


Sí. La Terapia Gestalt no se limita a personas con problemas patológicos, sino que puede ser útil a aquellas que quieren resolver dificultades en momentos puntuales, como pueden ser situaciones de duelo, desempleo, rupturas, conflictos familiares, etc. Es también muy recomendable para quienes estén interesados en el desarrollo de su potencial.

Es una terapia que antepone la experiencia, basándose en:

Vivir el presente, frente al pasado que ya no está y el futuro que no ha llegado.

Vivir aquí, relacionándote más con lo presente que con lo ausente.

Aceptación de quién eres y no de quién “deberías” ser.

Responsabilidad de lo que sientes, piensas y haces.

El terapeuta recibe al cliente sin juicio, lo escucha atentamente, comenta lo que va viendo y cree es necesario, ya sea para señalar o para proponer algún ejercicio, siempre con la intención de que la persona vaya tomando conciencia de lo que hace, evita, siente y dice.

Se realiza en un contexto cálido y de confidencialidad.

El objetivo es que la persona se conozca mejor y se acepte tal cual es, para que pueda tomar las decisiones que le benefician sin estar condicionada ni por su pasado ni por el entorno.

Dependerá de si se trata de una terapia de proceso, que sería más larga, pudiendo extenderse a unos pocos años, o si se tienen unos objetivos claros, en cuyo caso llevaría menos tiempo.

En cualquiera de las dos circunstancias la duración de las sesiones es de una hora semanal. A medida que se avanza se puede espaciar cada 15 días.

Las sesiones en grupo tienen una duración de entre dos y cuatro horas, pudiendo ser igualmente semanales o quincenales.

A diferencia de otras terapias, la TG no se presta al análisis ni a interpretaciones por parte del terapeuta, sino que acompaña al cliente en la validación de su experiencia. No busca la causalidad de los hechos, sino que se centra en el “cómo” los vive en este momento. Esto ayuda a la persona a asimilar su propia experiencia, a desarrollar sus recursos y vivir más plenamente.

Esto lo decide cada persona. Algunas se pueden sentir más cómodas individualmente, mientras que otras lo harán en grupo.

La ventaja del grupo es que la persona se siente acompañada al escuchar a los otros y ser escuchada por ellos, tornándose el grupo una caja de resonancia efectiva para el trabajo personal.

Sería interesante poder combinar las dos terapias. En cualquier caso, queda sujeto a la elección del paciente.

La intervención terapéutica en familia tiene como objetivo transformar y armonizar los vínculos. Se revisan las reglas ocultas que impiden el flujo de la convivencia, generando conflictos, así como el modo de comunicarse. Son guiados a encontrar soluciones que los ayuden a mejorar las relaciones, desde el respeto y el amor que el propio sistema lleva implícito.

Si el caso esta relacionado con un síntoma de un menor, las sesiones comienzan con los padres y después se mira si es necesaria la intervención con el/la menor.

En el caso que no sea menor se hacen sesiones con toda la familia.

Las sesiones suelen durar 1h 30.

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